Tiene como principio básico el movimiento, de manera que ha estado más presente en escultura
que en pintura.
Las obras de arte cinético se pueden encuadrar en tres subcategorías: obras con movimiento
propio, ya que se mueven por medio de un mecanismo (motores, ingenios eléctricos) o por
acción de algún elemento independiente (música, viento, temperatura), obras de ilusión óptica en
las que se encuadra la pintura cinética, y obras interactivas en las que el espectador debe
accionar o ejecutar alguna acción. Como representantes de cada uno de estos grupos podemos
nombrar a Alexander Calder, con sus móviles, estructuras colgantes muy ligeras que se mueven
con el viento, al español Eusebio Sempere, con sus serigrafías de líneas muy finas y geométricas
que al entrecruzarse producen la sensación óptica de movimiento, y a Marcel Duchamp
respectivamente.
Móvil (Eusebio Sempere)
Rueda de bicicleta (Duchamp)


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